El sol empezó a desnudarse, toda su fealdad la recibí de lleno en el rostro. Limpié la tenue capa de sudor de mi frente (que sería mucho mayor en unas horas) y dije lo siguiente:
- El Cómic es el noveno arte. Lo defiendo porque lo conozco. Más allá del repetitivo género de superhéroes, existen tantas historias tan complejas y muy bien llevadas tanto en dibujo como en guión. No sé: "Neon genesis evangelion", "Ghost in the shell", las series de"Sandman", "La familia Burrón", "V de venganza", "Persépolis", "Operación Bolívar" son un buen ejemplo que el Cómic puede ser tan elevado y hermoso como cualquiera de las otras bellas artes. ...El Cómic es mirado por muchos como infantiloide y mediocre, algo que leer mientras se está en el baño y al final limpiarse el trasero con él; y ésto es culpa de los superhéroes. Hay historias inolvidables como "Batman: Año uno" o "Días de un futuro pasado" de los X-men, pero en su mayoría, sobre todo hoy en día, un Cómic de éstos muestra guionistas torpes y dibujantes que se copian entre si. Estoy harto de esas historias basura sobre Beta Ray Bill, Black Widow, Puppet Master, Linterna verde Kilowog, Capitan Marvel, Atom, Yellow Jacket, Spawn del futuro, Suture y demás; debería pasar algo distinto. Como matar a Flash y ya no revivirlo jamás... Quizás a ustedes no les importe, no sé... deberían acercarse a algún Cómic para entenderme. ...Hay un dibujante, más bien: me atrevo a decirlo: un ¡Pintor! llamado Alex Ross. Mirar su arte es descubrir como sería un Superhéroe si fuese real. Sus trazos, tan realistas y magníficos, atrapan tu mirada y te hacen pensar que existe una Ciudad Gótica, que si vas a Londres te encontrarás con todos los mutantes de Excalibur, que de pronto verás caminando entre los edificios a Giganta y detrás a la Mujer Maravilla con su lazo de la verdad. Si quieren les puedo prestar la serie llamada "Marvels" para que conozcan a Alex Ross. Ustedes deciden... " les decía a mis hermanos mientras caminábamos por la universidad.
Nos encontrábamos en Ciudad Universitaria, porque ellos estaban por inscribirse. No conocían el lugar y yo me presté para guiarlos. No había dormido en treinta horas, sin embargo me mostraba animado. Después del tramite de mis hermanos, recorrimos casi todas las facultades. Subimos al transporte gratuito y yo fui señalando cada edificio que cruzábamos. "Esa que se ve ahí es la torre de humanidades 2, la primera está enfrente de Medicina", "Allá está la casa Puma. La recuerdo porque mi amigo Eduardo Marín alias "El Borracho" siempre la visitaba para comprar una playera original del equipo de fútbol, pero nunca le alcanzaba el dinero", "Por está dirección se encuentra la zona cultural donde, cada que hay un concurso de cuento, entrego mi material... pero siempre pierdo" les contaba no sólo a mis hermanos también a las cuantas personas cercanas y que, novatas, buscaban una dirección.
- ¿Nunca nadie se ha aventado en esa fuente? - me preguntó mi hermano y señaló la que existe afuera de la Biblioteca Central.
Yo observaba los cambios que le habían hecho al lugar, esas piedras puntiagudas en vez del pasto y las bancas de ayer. Contesté con presunción:
- Yo iba a hacerlo.
- ¿Y por qué no? - me cuestionó mi hermana.
- Porque mi amigo Juan Manuel Arriaga no trajo la cámara de vídeo. Yo quiero que eso quedé para la posteridad. ...Sólo dejen que consiga la mía y lo hago.
- ¿Quieres tu cámara para hacer estupideces? - mi hermana me miró con desconfianza.
- ¡Para hacer muchas estupideces! ...Porque yo soy un imbécil, un hijo de perra que no sirve para nada, que no existe. Y haciendo niñerías e idioteces, al menos por un momento, llamaré la atención.
En el Metro, de regreso a la casa de mi madre, compré un libro sobre Heri Matisse y mis hermanos me miraron con desprecio e indiferencia.
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