Hace unos días veía en Internet una foto de Leonora Carrington cuando era una jovencita. Vi otra donde estaba junto a Max Ernst (un pintor alemán surrealista). Y supe que tal hombre maduro fue su amante. Ella tenía diecinueve años cuando se fugó con él. ¿Debo envejecer para ser atractivo? ¿Siendo un intelectual llamaré la atención de las muchachas adineradas? ¿O tal vez no debería ser tan exigente y aceptar a la que venga para experimentar un primer noviazgo, un primer beso, una primera vez?... "Leonora Carrington, nacida en Inglaterra, pero enamorada de México, es una pintora de la que debo conocer mucho más, incluso conocerla en persona" pensaba esto al momento de comprar un libro sobre Peter Paulus Rubens. Caminé, con mi paso tranquilo y decidido, por avenida Revolución, al sur de la Ciudad de México. El atardecer me dotó de belleza y amabilidad. Quise sonreírle a todo el mundo, pero temí que alguien se burlara de mí. Observé las aceras, las calles que se sucedían limpias y tranquilas, atento... atento... Contemplé las estructuras de los edificios de negocios, los de viviendas, la cúpula de una iglesia, atento... atento... Miré con detenimiento los autos estacionados, las ventanas de algunas casas, las personas que me rebasaban con indiferencia...
...Algún día volveré a encontrarte, algún día todo cambiará...
Y de repente me encontré a mi gran amigo Jorge Mora, alias "Ace". Venía del trabajo y sonrió al descubrirme.
- ¿A donde vas? - me preguntó.
- A donde sea.- le contesté en un susurro - ¿Y tú?
- A mi casa.
En vez de tomar un transporte decidimos caminar. Lo hicimos durante veinte minutos, hablando de otros lugares, otras personas, otros tiempos más ideales para ambos.
- Hay veces que quiero ir a visitarlos a todos ustedes, pero pienso que tal vez ya no vivan en el mismo lugar. O ustedes no me reconozcan. Una tarde iba ir por Pallares, por el "Pepeluche" y por ti para ir a jugar fútbol en el deportivo aledaño a la prepa.- le platiqué, emocionado de ver otra vez su cara.
- Pallares se fue de mojado. A Washington.- "Ace" me informó con cierta nostalgia.- ...Y ya no va a regresar.
- Shit.- susurré apenas.
- ...Y ¿Tú que haces? - Jorge mora evitaba mirarme el rostro, sólo veía hacia el frente.
- Estoy en Ciudad Universitaria estudiando Letras. Pero a veces me aburro. Quiero otra cosa, algo más intenso. - mis ojos se llenaron de rencor - Pedí mi cambio para Teatro, pero no me lo dieron. Entré a algunas clases como oyente y me di cuenta que no tengo gracia. Mis amigos de teatro cantan, bailan, son muy inocentes y simpáticos, pero yo soy una piedra filosa.
Aquel chico testarudo, grosero, trepidante, había cambiado. Ahora Jorge Mora se presentaba ante mí mucho más centrado, más maduro, más convencional en sus gustos y en sus actuares. Chocó su puño con el mío en una avenida y cuando lo vi alejarse me maldije por no haberle preguntado que era de su vida.
Y cuando apareció un microbús, sin ver a donde se dirigía, decidí abordarlo: bajé al anochecer en las periferias de la estación Observatorio del Metro.
2 comentarios:
vaya.. lejos. Algún día te encontraré por el centro.. hasta ahora es lo mejor que se hacer. Sonríe!
Sí, algún día será. Y también es lo mejor que sé hacer: caminar por el Centro de la Ciudad de México.
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