jueves, 3 de julio de 2008

El último beso en la oscuridad.

Nunca han besado mi boca.
Nunca he sentido unos labios junto a los míos palpitar.
Siempre estoy lejos. Siempre habrá una diferencia.
Ahora, en los primeros semestres en la Universidad, en la Facultad de Filosofía y Letras, volteo y sonrío con melancolía: Tantas chicas han pasado, tantas historias de amor que han quedado truncadas, tantos deseos hechos polvo...
Mujeres bizcas que miran demasiado, galanes de pacotilla que dicen bellas mentiras, atardeceres nublados y papalotes que escapan de las manos: Siempre me resisto.
Amores que brillan una noche y se apagan al amanecer, poemas vueltos fuego y la timidez como una soga en el cuello: Siempre llego tarde, siempre estoy lejos.
Ahora, con los años, pensando en lo que pudo haber sido y no fue, quisiera arrancarme los labios. Quisiera ser mucho más hijo de puta y perra de lo que soy, vagar de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, enamorando prostitutas...
Pero me detengo, hay una luz que nunca se apaga.
...En estos momentos de mi vida tengo tres sueños inmensos, nobles:
Hacer una pelicula, publicar un libro y dar un beso en la boca.
Si algún día sucede, morir con una sonrisa después, que el primero también sea el último beso en la oscuridad.

2 comentarios:

Jane dijo...

Eduawrd dijo, después de haber perdido al amor de su vida en las facues de aquel engendro del diablo:

- ¡La fataladidad me agobia!¡Mi vida es una tragedia!

Dios se asomó desde lo alto de su espesa nube y le arrojó un gargajo inconcebible. Edward se miró a si mismo lleno de la asquerosa y no poco escasa saliva de dios. Éste replicó desde lo alto:

-¡Te falta mucho para entender nada de esta puta vida!

Se limpió los labios en su bata y prosiguó a encender su gran televisor.

Anónimo dijo...

¿Siempre quisiste tocar el cielo

con la punta de los dedos sin que

el sol te quemara las alas?