lunes, 1 de septiembre de 2008

LA VELOCIDAD DE LA NOCHE.

En el principio... supe que la rebeldía, la diferencia, me conducirían a la libertad. Tenía 15 años y para distinguirme entre los tantos otros que me rodeaban comencé a leer, comencé a escribir. Ha pasado tanto desde entonces (apenas rebaso la veintena de años, pero me siento tan viejo, que he vivido demasiado), mi pluma - ¡La pluma de mi vida! - ha gastado el 20% de su tinta, y luego de pésimos trabajos, de escritos mediocres, de algunos textos que han despertado emociones intensas en las personas que los han leído; me siento fuerte para terminar mi primera novela.
No puedo precisar exactamente como o cuando surgió la idea - quizá fue porque al comenzar mi educación secundaria me fue asignado por vez primera el turno vespertino (y en el mismo turno he continuado mi educación) y así, lentamente, en casa, inicie mis desvelos. Mientras los otros todos dormían yo permanecía despierto -; puedo revelar que el titulo de mi primera novela lo obtuve del titulo del número 102 del comic de Spawn. Puedo decir también que al principio mi novela fue un cuento de 10 hojas que mandé a un concurso que no gané. Y por último - antes del tema más importante que quiero exponer - diré que mi primera novela, básicamente, trata sobre la Ciudad de México y la amistad entre dos hombres.
...LA VELOCIDAD DE LA NOCHE surgió hace dos años. La inicié sabiendo que es lo único bueno e importante que haré en la vida, que quizá no habrá más después de ello; que luego del punto final que ponga en el epilogo tendré mucha más fuerza para largarme de aquí (algún día tendré ¡los huevos! suficientes para dejar todo atrás, caminar y obtener la respuesta a una pregunta que aún no formulo con claridad). La inicié decidiendo que lucharé tanto, daré hasta mi vida para publicarla (me resulta agradable imaginar que alguna vez en los largos años que vendrán, algún amigo - Esteban Hernandez o Rodrigo Vignaty o José Luis García o Eduardo Marín o Damian Salas o ... - entrará a una librería y en algún estante, al fondo, mirará mi nombre - que también es el nombre de mi Padre - en la portada de un libro.
LA VELOCIDAD DE LA NOCHE surgió hace dos años. Doce meses antes que apareciera la chica que alguna vez recibió un poema mío. Esta novela es por Ella. Ella me ha brindado la esperanza, la inspiración, el esfuerzo para continuar, reescribir, leer, inventar, perfeccionar un libro donde estará mi juventud y mi dolor condensados. Ella estuvo desde el primer carácter que plasmé en la hoja de un cuaderno viejo, aquel que adquirí en mi educación primaria, pero nunca lo utilicé hasta ahora. Ella estuvo desde el principio a pesar que aún no sabía como se llamaba, donde la conocería o cual era el trato que me daría. Desde la primera frase de mi novela (que, hipotéticamente, terminaré en diciembre) supe que Ella llegaría a mi vida. Más bien: la inventé.
Inventé el color de su cabello, la forma como vestiría, su manera de caminar... Y cuando de carne y hueso, a unos metros de mí, pude verla con mis ojos misteriosos el corazón me dio un vuelco. Y todo cambió para siempre.
Ahora, nuestros caminos - por un instante tan cerca - comienzan a separarse (Ella será una gran actriz, yo un maldito vagabundo), pero el texto de la primera pagina antes del inicio de mi novela llamada LA VELOCIDAD DE LA NOCHE permanecerá inviolable:

Para ELENA DE LA CRUZ ABRÍN.
Con AMOR.

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