No muy lejos de la preparatoria existe un callejón. El callejón sirve como escondite; los vecinos son tolerantes, casi apáticos, permitiendo que cada atardecer (sobre todo el atardecer del viernes) los estudiantes de la preparatoria se ubiquen en la parte final, tras un auto viejo y abandonado, para emborracharse y quizá fumar mariguana.
Marcos Salinas, Mateo Malvaez, Fernando Enriquez, Gabriel Espinales y Eduardo Marín están sentados en la banqueta. En una tienda cercana (donde el dueño ya conoce sus nombres) compraron 4 caguamas; 3 de éstas las han guardado dentro de sus mochilas, la que está abierta la pasan de mano en mano, bebiendo uno tras otro sin pensar siquiera en limpiar la boquilla.
Gabriel Espinales platica:
- ¡Eso es una mamada!... En primero el Pepeluche y el Muñeco siempre estaban juntos, como novios... Y ahora, a punto de terminar la prepa, ya no se hablan... Y lo más jodido es que no se hablan por culpa de una vieja... ¡¿Verdad que es una mamada?!
- ¿Al menos la vieja está buena? - pregunta Marcos.
- Se llama Diana Alejandra.- revela Mateo Malvaez - Sergio quiere con ella.
- El puto de Alfredo quería con ella en primero.- dice Eduardo Marín alias "El Borracho", recordando con añoranza las andadas de primer año de prepa.
- Pero ¿está buena? - insiste Marcos Salinas.
- ¿No la conoces? - le pregunta Mateo con desprecio.
- No... ¿Es una alta, morena y nalgona? - Marcos rememora a una chica con la que se ha masturbado las últimas 4 noches.
- Estás describiendo a Jaqueline.- sonríe Gabriel.
- Esa Jaqueline es un monumento.- dice Eduardo con entusiasmo.
- Pero si a ti te gustan los hombres.- pronuncia un Fernando Enriquez sonriente.
- Si a mí me gustan los hombres, a ti te gustan las escobas.- Eduardo le revira con una sonrisa burlona - Imaginen a este güey con una escoba en el culo.
- Wacala - murmura Mateo.
- No me han contestado - se enoja Marcos.
- Diana es alta, blanca... - Gabriel comienza a tener una erección - Es guapa...
- ¡¿Está buena?! - se decepciona Marcos Salinas.
- Sí - asegura Eduardo.
- No, está delgada - afirma Mateo Malvaez.
- A mí me gusta - dice Fernando.
- Tania está más chida - expresa Mateo antes de beber un poco de cerveza - ...No sería como soy ahora si Tania y yo hubiésemos sido novios.
- ¿Tanta importancia le das a ello? - Eduardo pregunta con cautela.
- A Tania... sí - Mateo responde nostálgico.
...Tania Ericka Medina tiene clase de Historia del arte. Está sentada en la primera fila de un salón con las luces apagadas. Un proyector muestra la imagen de las estatuas del General y sacerdote Rahotep y su esposa Nofret (imperio antiguo, Egipto). El maestro - moreno, con lentes - da una explicación detallada, presiona el botón y la diapositiva cambia, ahora se trata de una Mastaba (tumbas para grandes personajes). Un cosquilleo repentino hace que Tania se distraiga. Pasea lentamente la mirada por sus compañeros... Marycarmen theran se encuentra junto a Aida Nuño. Y está de pronto le susurra algo y la otra asiente y sonríe de una manera amable. Mauricio Cuellar tiene el cabello largo, sus ojos felinos parecen embobados. Victor Muñiz (Macre) y Mario Navarrete (Zyen) están sentados justo una banca atrás de ella; ella sabe que ambos están pendientes de sus nalgas, tratando de descubrir el comienzo de su pantaleta. Del lado izquierdo advierte la presencia de Alma Cortez, Liz guerra y Jorge Vargaz. Más allá mira el cabello corto y chino de Rodrigo Vignaty. Y sentado junto a él, Alfredo Rodriguez mantiene un gesto ingenuo.
Tania sonríe sin razón aparente, se pone de pie y sale del salón buscando el sanitario. Camina un poco, la algarabía juvenil expuesta en el patio escolar la desubica. Ella, de pronto, no puede soportar tantos gritos, tantas risas, tantos colores que se desplazan de aquí a allá. Arrastra los pies, su pecho aumenta en palpitaciones, su boca se entreabre dejando escapar un suspiro...
Tania se siente tan cansada...
Dentro de un cubículo orina, después se limpia. Uno de sus amigos apellidado Pallares le dijo que en una película el protagonista drogadicto nadaba en un escusado en pos de su droga. Imagina que es posible, ella se vuelve tan pequeña o inmensa la taza del baño; cae... pero no puede nadar.
¿No quiere hacerlo?
- Deberías hacerlo - le susurra la imagen que le devuelve el espejo del baño de las chicas.
Al entrar de nuevo al salón sus compañeros voltean a verla fugazmente y ella, de forma repentina, se percata de la ausencia de Fernando Enriquez y de Eduardo Marín. No se pregunta donde estarán, Tania Ericka Medina se pregunta cuando serán lo suficientemente rebeldes para marcharse sin despedirse.
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