01/01/13
Pisé una rata cuando caminaba por la Zona rosa, Esteban Hernández III me acompañaba y no se dio cuenta de ello. El chillido resultante asustó a unas chicas allí paradas, yo persistí en mi camino con la misma tranquilidad que toda la tarde había mostrado.
La noche, a tramos, era vencida por el neón de los restaurantes y de las tiendas y por las risas sanas y casi rutilantes de los pocos visitantes.
Pensaba en ti...
Nuestro vagabundeo nos llevó por sitios a los que jamás había arribado, pero de los que sospechaba desde siempre. En una de las avenidas más fastuosas de la urbe alguien había desparramado unos bultos de basura en el suelo; plástico, cartón, envolturas y rastros de comida; lo que me detuvo fueron unos juguetes. Extraterrestres, simios, futbolistas, carvenícolas, seres de fuego y zombies que algún niño disfrutó por muy poco tiempo y ahora estaban esparcidos por la banqueta, algunos destruidos. Recogí varios de ellos experimentando cierta compasión, calles adelante descubrí que tal sentimiento estaba dirigido hacia mi persona. Conmiserado de mi figura rara y solitaria, como casi nunca lo hago.
En la noche Esteban y yo arribamos a la Glorieta de Insurgentes, antes de entrar a la estación del Metro allí ubicada, él me preguntó:
- ¿Estás cansado?
- No.- respondí, pero la verdad era que sí, cansado de esta caminata hacia ninguna parte.
5 comentarios:
Quizá caminamos hacia el abismo, quizá caminamos hacia donde ya sabíamos que estabamos. Creo que dejar de movernos sería la verdadera lástima. Pero yo no siento lástima por usted, siento orgullo y gran aprecio en todo caso. Europa tiene que leer esto. Alguna vez.
Saludos para el pequeño flamas.
Europa lo leerá. Espero que pronto, espero entregarle todas las cartas que le he escrito en su mano y mirando sus asesinos ojos verdes.
Que sea pronto, no cuando ella sea una anciana.
¿Dónde estás?
El pequeño flamas, ahora bautizado como "Llamarada Africana" (por un personaje de ciertas historias que, espero, algún día usted conocerá), ya no está tan sólo como en la calle donde lo encontramos, ahora se reúne con tantas otras figuras de mi colección.
Me gustaría algún día tener un cuarto amplio donde exponer las varias figuras de acción que tengo y las tantas que seguramente tendré.
:)
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