lunes, 13 de abril de 2009

Una melodía interminable con piano.

Esto es para Víctor Manuel Martinez Mejía, "Snoopy", porque cuando se lo dí a leer le gustó el titulo, a pesar que a mí ahora me resulta demasiado largo y demasiado pretencioso... ¡Esto es para ti chaval!



Conocí a este mierda hace millones de años. En la secundaria. Nos volvimos amigos, pero de una manera superficial. La coincidencia jamás nos permitió estar a solas y así acrecentar la confianza, la caída de muros... Lamberto... ahora recuerdo que los otros pendejos y yo lo llamábamos de tres maneras: Lamberto, Beto y Stoneface (así porque en su frente y en su nariz decenas de barros y espinillas sonreían como el sol). Stonface y yo terminamos en la misma prepa y en el mismo turno...No hay mucho que decir sobre él en los obligatorios tres años de bachillerato. Ambos repetimos uno. Cuando llegó el cuarto y último curso para ambos, se presentó esta alumna de nuevo ingreso, una puta llamada Monique, quien ocasionó aquello.
Fobia: Aversión o miedo irracional y obsesivo a ciertos objetos, personas o situaciones.
Monique era bonita, blanca, con un buen culo. Años más tarde, en la universidad, la reencontré en una fiesta. Fornicamos. Salimos durante algunas semanas, la mandé a la verga por obsesiva y extremadamente celosa. Pero gracias a está aventura sexual puedo contar lo que sigue:
Stoneface tuvo un hermano. Una tarde de su niñez regresaban de jugar maquinas. Inocentes y esperanzadores, el hermano conversaba de una manera animada. Tras pronunciar la palabra "Éxtasis" una bala le destrozó el cerebro. ...Un par de judiciales borrachos iniciaron una balacera en contra de policías de otro departamento. La gente corrió en pos de un refugio. Stoneface no lo hizo. Permaneció inmóvil, observando el cuerpo de un ser con el que compartió ocho años de su vida. La sangre fluyó sin diques y en los labios del hermano de Stoneface la palabra "Éxtasis" se volvió perpetua.
...Desde ese instante Lamberto padeció un trauma que, al pasar unos cuantos años, entorpecería su desarrollo personal de una manera irrevocable... Ya sabrán porque escribo esto... Aquello que sufrió Stoneface es una especie de Verbofobia: terror ante la pronunciación de la palabra "Éxtasis".
Fobia: Según el psicoanálisis, el mecanismo causal de está neurosis es un conflicto inconsciente.
Monique y Stoneface fueron novios. Una noche de verano rompieron sus virginidades: él le reveló todos sus secretos y ella, prudente o egoísta, decidió no hacer lo mismo. Se respetaron, compartieron risas y se amaron demasiado... por un tiempo. Al quinto mes la inseguridad de Monique y la coquetería de Stoneface se enfrentaron a navajazos: su amor se fue a la mierda.
...Un sábado él asistió a una fiesta sin decirle nada a ella. Se emborrachó y manoseó a una señora. Al día siguiente Monique se enteró de ello. Con la noche brincando hacia la Ciudad de México, ella determinó ir a su casa a reclamarle. Hablaron. Discutieron. En el paroxismo de su molestia Stoneface la llamó "Piruja". Monique frunció el gesto, al instante decidió comprobar algo que dudaba fuera importante. Masculló "Éxtasis". Lo repitió. Y antes de la tercera vez, notando que Lamberto tenía el rostro rojo, el cuerpo rígido, los ojos saltones, recibió por parte de éste una bofetada. ...Stoneface cerró la puerta y Monique regresó a su hogar inventando una venganza.
Fobia: La conducta del fóbico está orientada a evitar la ansiedad apartándose del objeto o situación temida o a dirigirse hacia algo que sea tranquilizador.
El lunes ella llegó temprano a la escuela. Con el crudo sopor de la mañana, Monique les dijo esto a seis de sus amigas: "Les voy a dar cinco pesos a cada una si en la siguiente hora de clase vamos a un salón, entramos a media clase y gritamos, más fuerte cada vez, la palabra ¡Éxtasis! en diez ocasiones." "¿Por qué?" "Es una sorpresa. Ya verán lo que pasa." Aceptaron porque ella era una buena amiga... Y así fue. A las 8:15 A.M. siete viejas irrumpieron en la clase de psicología. Tímidas en un principio, al segundo intento (la palabra"Éxtasis" como una daga) ganaron confianza. Tres, cuatro, cinco veces. Nadie lo entendió hasta que las voces cesaron; un coro absurdo se sumergió en cada canal auditivo. Seis, siete veces "Éxtasis" violó un par de orejas. Ocho: Stoneface se había puesto de pie, sudó, los ojos desorbitados, las fosas nasales arañando aire, el pulso bravío, una erección dolorosa, miados y mierda manchando su pantalón. No pudo aullar "¡Basta!", tampoco cubrirse los oídos y entonar una canción. Simplemente dio un paso, recibió por novena vez tal grosería y supo que se volvería loco. "¿Cómo dejar de escuchar?" quizá Stoneface se preguntó antes de tomar una pluma y un lápiz. Los clavó profundamente en cada uno de sus oídos, esperando oír una melodía interminable con piano.

4 comentarios:

Adriana dijo...

Venga, este blog me gusta[ba], publica[ban]cosas interesantes pero esto es verdaderamente grotesco...

Alfredo Cuauhtémoc Pérez dijo...

Yea!!!

Jane dijo...

No tienes madre Afred, No mother in your way. Caray... pobre Adriana, ya ves? La espantas con tus ocurrencias. Bastante risible la manera en que tratas a tus personajes, pobre soneteface.

Alfredo Cuauhtémoc Pérez dijo...

Una disculpa si fuí demasiado irreverente. Las noches me transforman. ...Y el tal Stoneface se merece aquello por que nadie debe engañar a nadie, sobre todo si es mujer. ¡Si ya no se quieren, que se dejen! ¿Para qué la infidelidad?