sábado, 13 de diciembre de 2008

La autosuperación es la masturbación.

Desde la muerte de mi padre me volví un descarriado. Y para el mundo donde estoy inserto, extrañamente aún soy virgen, aún no he dejado la escuela, aún no he pisado la cárcel, aún sigo vivo. Me estoy volviendo muy fuerte, demasiado insensible a cualquier dolor. Pronto llegaré a mi plenitud, seré un Hombre por fin y nadie me detendrá mas que una mujer. ...¡una mujer!...
Hace 3 ó 4 años escribí esto en un diario que tuve, cuando mi vida era aún más patética de lo que ahora es. Sigo perdido...


Creí que ya había iniciado mi ascensión, que lentamente salía del hoyo que había cavado para mi consiguiente entierro... Ni siquiera he subido un escalón hacia la Libertad. Lo que he hecho es cavar aún más, soterrar mi cuerpo con grasa, mi juventud con días aburridos. Si pudiera llorar, lloraría, exorcizaría mis demonios... pero quiero conservarlos, al igual que mis lágrimas. No sé, de nuevo es de madrugada, otra vez estoy desgastando mi cuerpo fútilmente. Otra vez he perdido el sueño, otra vez quiero una realidad diferente; sigo sofocándome con ilusiones tontas... Tropezando en la oscuridad. ¿Por qué he perdido el camino? ¿Por qué no hay una señal que me guíe? ¿por qué Ella no está conmigo?
¡Imbécil!: sólo me quejo, solo estoy. Y no peleo por nada como idealmente debería hacerlo.
...En fin... Llegando la noche, muriendo el domingo, comenzando otra semana de odio, me siento acomplejado y sincero. Quiero escribir, pero estoy bloqueado. Sumergido en pensamientos teatrales, soñando que vivo esto o que vivo lo otro, que soy millonario o que tengo cáncer en la piel...
Decido, de pronto, transformarme. ...Pero ahora que he terminado, sé que esto no es una transformación: ¡Es una idiotez!
¿Qué?
Son las tres de la mañana, estoy tumbado en un sillón individual, viejo y roto. De pronto me levanto, tomo una tijera grande, pesada, que demuestra poder y me dirijo a uno de los baños de la casa de mi madre. Me encierro... de hecho no, porque el cerrojo de la puerta está descompuesto... Enciendo la luz, miro el espejo roto que hay arriba del lavabo: mi rostro es una vil grosería. Es seriedad blanca, ojos cafés llenos de misterio y la mierda más guapa del mundo.
Entonces me quito la chamarra, la playera, mi torso es liso, con algunos vellos en las axilas y alrededor del ombligo, tiene 3 kilos de sobre peso y me da asco. Empuño las tijeras. Estoy dispuesto a acabar con esto de una vez por todas. Y lo hago.
...Un día después estoy de nuevo frente al espejo, oliendo el orín del baño más asqueroso de la casa de mi madre y ya no tengo pelo.
Recordad que tenía el cabello hasta abajo del hombro. Lo tuve así por un año y medio. Aunque no lo recuerdo, mi madre me ha dicho que cuando bebé y hasta los tres años, mi padre acostumbraba llevarme a una peluquería para que permaneciera siempre a rape.
Nunca había tenido el pelo tan largo. Ahora, aunque suspuestamente ya me había pasado, tengo conciencia sobre mi cabeza rapada... Vaya, ahora me veo como un maldito, un hijo de puta que después de hacerte sexo oral por 5 minutos te arrancaría los testículos de un sólo mordisco.
Mi aspecto es duro... pero aún no tengo la dureza que algún día tendré.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

extrañaba leerte...

Jane dijo...

estas bien Fu***** loco.. ya sabes, lo que siempre digo. Je.. oye... hay cierto tema.. burbuja, de la que quiero hablarte alguno de estos días que nos veamos..
sabes?.. aunque las proposiciones lógicas convenicionales de tu discurso.. me refiero a la forma en que escribes, apunten hacia el vacio.. curiosamente tienen un dejo de esperanza. "Don't you lose the faith", the dears. http://es.youtube.com/watch?v=Z604e-SEee0

Alfredo Cuauhtémoc Pérez dijo...

¡HEY! No creí que alguien me extrañara. Aunque es inevitable, tratare de no desaparecer tan seguido. ...¡Gracias por el interés!
...Y ya nos veremos Esteban.

Anónimo dijo...

Muy rara entrada, pero
no por menos llevada con
un hilo de cordura que
ojala algún día yo lograra
en mis escritos.
Seguiré leyendo estos extraños
textos que incitan a más.