te veo en las ventanas
rojo tu corazón que nunca he visto,
agradecido yo,
de que no te lo saquen,
y no te pierdas,
entre las calles,
que todavía no han dicho
su versión
de la verdad.
¿que si quiero?
jamás.
te veo en las ventanas verdes
y resaltas
como dulce de
manzana,
tuyo, mío,
yo agradecido
de tus colores a media luz
encandilado
que nadie merece la totalidad: y tú la tienes.
¡mira acá!
tengo a tu nene, bebe conejo,
lo robé, todo ofuscado:
no se roba la felicidad.
así,
en mi simplismo,
te lloro,
por esconderte
con lo que nunca estuvo aquí
sino contigo
y que sencillamente no te podrías llevar...
llega la Tarde,
tú Tarde
la cara
de La mujer
y tu reflejo,
reta al vacio,
piedras, picadas, calles, caídas
sin titubear:
esto no es amor, más bien sería una constante
o un abrazo fechado, sin firma,
quizá, peor, sea
un pensamiento
PERO TE VEO
y ahí en dónde quisiera,
como los pájaros
como las naves
compites contra el cielo
bailando como tú:
mejor en sueños, mejor en mi desesperación que en
la calma de no verte y no sentir
que estás, que sos;
eres del tiempo,
y tuya es la Tarde,
las mías y las que quieras llevarte:
yo se las quito, a golpes, a besos, a como de lugar...
¡a sus ordenes!
a las tuyas
que a los humanos les falta...
el mundo no tiene tanto corazón
para que yo sea
pero te tiene a ti.
2 comentarios:
Evoco a una jovencita que miré desde la ventana hace más de una decada.
Recién llegué a Mixcoac (recién me ido de allí definitivamente) y mi inocencia, mi ingenuidad y toda mi esperanza salieron desde ese segundo piso hacia la calle vacía, hacia esa chica hermosa y solitaria que de pronto alcanzaba una esquina y la doblaba desapareciendo para siempre. Que nostalgia en esa tarde, la suya, una ínfima parte.
:)
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