Adios a la ciudad .
Una de la mañana, el cielo no es negro contrario al pensamiento popular, es de un tono violeta oscuro , los puntos blancos son infinitos en el. El viento sian revolotea y toca los rostros, un señor a esta hora en la calle puede dar miedo.
HAce unos minutos revisaba el monitor para revisar el último detalle ;dentro de seis horas es el vuelo . El monte , tan puro, tan arrebatado nde su naturaleza y convertido en un sitio para vivir. Vivir casi en la punta; aún es respetada, aún constituye un lugar sagrado que no se permite poblar, unos cientos de árboles lo convierten en un sitio desconocido que lo será por vario años.
Vivir casi en la punta es una suerte como pocas, desde aqui puedo ver casi toda, toda la enorme cosa que se ha construido desde hace tantos años que los viejos ni recuerdan. Es fascinante pensar que a ésta hora la mayoria de la ciudad iluminada. Uno se pone a pensar que hay mucha gente que no duerme como los demás y para ellos es éste mundo más reducido de población y con más encantos; cuando la luz regrese ellos dormiran o reposaran en una cama todo el día ,imposibilitados mucho para hallar encanto al dia; para ellos no hay frases como "es mejor salir temprano" o "diablos,sólo de día puedo salir".
Miro arriba y una nubes forman un circulo que apenas mi vista visualiza y dentro de el las estrellas son como corderos en su corral, miro a tierra y un gato camina sobre el techo de la casa,; a un lado de mi casa está el camino de adoquin que va cuesta abajo por todo el cerro para conectar esté pueblo con el resto de la urbe.
Adonde voy creo que no hay montes, o al menos mi estadia no será en uno, sólo sé que hay edificios altos, altos como éste monte, o quiza más altos.Sñé que hay mucho mar y gente que habla una lengua extraña.
Me siento entre el limite del camino de adoquin y donde comienza elk bosque del cerro, es un buen sitio para ver el cielo, la urbe, las cosas que pasan alrededor, sólo pienso en el dulce recuerdo de la despedida de ayer; mucha familia y amigos ví; serán mese cuando los vuelva a ver.
Me gusta agarrar piedritas y lanzarlas lo más lejos.Los grillos y la madera de la puerta crujiendo.
Sí , tengo mucho sueño, pero la emoción del viaje me lo impide y por eso salí a ver por última vez en mucho tiempo lo que nunca habia visto.
hA pasado una hora , arregle algunas cosas del equipaje y tengo previsto en una hora dirigirme al aeropuerto. Mientras espero con el cielo violeta intenso y un compañero al lado, no queda poco tiempo para decir hasta luego.
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