Los
ositos en el cuento de
Benjamín pateaban la luna, cerraban los ojos y
vivían en castillos portentosos.
Benjamín creía que el era uno de ellos y en su ceguera vivía
cómodamente hasta que se
volvió escritor. Desde entonces: Sus osos le
invadían el castillo, le arrebataban la luna y le picaban los ojos con sus propias manos. Fue necesario que los osos escribiesen su propia historia para que Benjamín viviera en el bosque y comiera salmón (como quizá siempre lo deseó mientras leía).
2 comentarios:
Hace poco me dí cuenta de lo feo que eres (jeje), de lo fea que soy y de lo mucho que te quiero...
Tal vez, sólo tal vez algún día será recíproco, si no es así, ni te hago daño ni me haces daño; es bonito y tonto vivir de sueños, me gusta hacerlo y lo seguiré haciendo.
tu no amas a nadie, eres un anónimo. El amor tiene rostro. Tú no. Deja a mi amiga en paz!
Publicar un comentario