No lo se, habían pasado dos o tres días, quizás veinte; por lo general no los cuento, eso se lo dejo a tarea de mi diario y la computadora. En fin… ¿preguntas que día me enamore de ti?
Fue cuando… me tomaste la mano y tu lengua sacudió terriblemente los portones encarnados y sorprendidos. Ese fue el día en que… no, nos miento.
Ayer, hoy y mañana, ese: mañana es el día en que me enamore (ré) de ti.
Congelados bajo este gran frío, tu y yo y un recuerdito travieso en la avenida.
!Cuidado!....
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